no soy este traje

El 30 de agosto 2019 se llevó a cabo la última obra del circuito Traje Humano.  Se trató del performance/happening artístico más relevante del momento, “No Soy Este Traje” en el que alrededor de 100 personas desnudas interpretaron los estigmas y condicionamientos sociales de los trajines que cada persona vive con sus trajes humanos.

Este evento tuvo como objetivo cerrar el circuito expositivo con el que Man Yu extendió el concepto filosófico y social de su colección Traje Humano en una serie de obras pictóricas, instalaciones, performances, videoartes, videomapping, desfile de moda y otras disciplinas, a través de sus obras y a través de sus artistas invitados.

Con el happening, la artista esta vez sacudió a los transeúntes en un espacio público, con un inquietante performance/happening en referencia también a Traje Humano. Man Yu, personalmente, reclutó 100 participantes abiertamente y de todo tipo para que el evento fuera colectivo, participativo, inclusivo e intuitivo. “No Soy Este Traje” siguió la misma línea estética de la serie y a la vez permitió a los participantes proyectarse libremente en las diversas razones físicas, sociales, psicológicas, emocionales o espírituales que los motivaron a incorporarse en la propuesta artística.

El contenido del performance/happening estuvo centrado en el reconocimiento de que nuestro traje humano no tiene límites. Nos atañe a todos, con o sin guión, con o sin guía, todo vivimos nuestros trajines a nuestra manera con nuestros trajes humanos, con o sin conciencia, pero todos buscan el verdadero yo, la verdadera identidad, y por fin liberarse de las limitantes del traje humano, o magnificar la capacidad de su traje” relata Man Yu, de manera que quienes participan, lo hacen por amor al arte, por vivir esa aventura o porque se enfrentan a ellos mismos ya sea a nivel físico, social, psicológico, emocional o espiritual.

Artistas invitados que fueron parte de la activación artística (y también del Circuito completo de Traje Humano) complementaron la obra con su majestuosa interpretación: El músico detrás del Theremin, Ronald Bustamante como Antisentido; y el actor detrás de EVO, Cristian Esquivel.

“No soy este traje” es el nombre de este sencillo acto de muchas personas que exponen sus trajes humanos, con sus trajines, en un lugar visible por el público, sin tapujos ni filtros, sin refugiarse tras una identidad construida, representando la conciencia colectividad como un solo ser. Algunos de quienes participan, lo hacen por amor incondicional al arte, otros por vivir esa única e irrepetible aventura, pero muchos, la mayoría, lo hacen para enfrentarse a ellos mismos ya sea a nivel físico, social, psicológico, emocional o espiritual.

Cada participante batalla contra sí mismo, sus temores, sus demonios, en un instante tan crítico, tan vulnerable y a la vez libre, que no les queda más que amarse y aferrarse a sí mismos como ser y no como cuerpo. Se espera que los participantes y los espectadores, puedan liberar sus trajines humanos, aunque sea por unos minutos muy cortos durante la construcción de la obra. 

“No obstante, no se sabe lo que cada persona sintió, hay una infinidad de posibilidades. Mi rol como artista es ofrecer algunas herramientas, armar el escenario indicado, para que, de manera colectiva e individual, podamos todos experimentar por un instante, la unidad y su efecto Traje Humano” menciona Man Yu.

El recorrido inicia con todas las personas caminando, vestidos de blanco o de tonalidades nude, con una camiseta en la que se lee “No soy este Traje” que es el nombre del happening/performance. Las cabezas de los participantes están completamente vendadas para mostrar cuerpos sin identidades que los puedan limitar. También los rostros cubiertos es la representación de que, en muchos casos, somos desconocidos para nosotros mismos y el traje humano, a pesar de ser nuestra más sofisticada herramienta de expresión y evolución, no es nuestra verdadera identidad, y por ende, no nos define. Asimismo, estos elementos forman parte de la coherencia visual con el Circuito y las obras pictóricas y performáticas de las activaciones anteriores de Traje Humano.

El personaje Evo, interpretado por Cristian Esquivel, vuelve a aparecer en la escena guiando el recorrido mientras suena la pieza “This place was a shelter” de Olafur Arnalds, que ha sido la pista musical de los performances anteriores de Evo en las exposiciones de Traje Humano en el Museo Municipal de Cartago y el Centro Cultural de España, y en el desfile de modas “El Clóset Humano” en la Galería Nacional.

Evo es la representación de la amplificación e intensificación de todas las emociones de un ser humano que carga un traje de trajines. Evo es el dolor, la frustración, las inseguridades, la impotencia, la desesperación, el miedo, la incertidumbre, el apego, a su vez, es el amor propio.

Después de 300 metros de recorrido de todos los participantes junto a Evo, la pieza musical cambia por la composición de Rachmaninoff, Elegie de Morceaux de Fantaisie (Op. 3 No.1), de melodía retorcidamente triste, casi como una marcha de entierro, tal cual la vida sin estar conscientes de nosotros mismos, sin encontrarnos, en la “fantasía” de estar vivos.

A la 1ra señal de Man Yu: “No hay traje más pesado que el traje humano”, todos los participantes se quitan la camiseta y Evo se “desviste” de su saco y encuentra por debajo su enterizo tono nude. Luego Man Yu da una 2da señal: “Miremos juntos al cielo, como dándonos cuenta de que somos prisioneros”, todos miran hacia arriba por 5 segundos. Fue un gesto pequeño en un momento breve, sin embargo, muy poderoso. Se trata del despertar colectivo. A la 3ra señal de Man Yu: “dejemos atrás nuestros pesados trajines”, todos los participantes se desnudan completamente dejando únicamente sus cabezas vendadas y sus trajes humanos expuestos en contraste con Evo, quien, aunque se ha quitado la ropa, realmente no se desnuda y nunca lo logrará en su interminable autobúsqueda, evidenciando la difícil y dolorosa lucha introspectiva de encontrarse a sí mismo.

La razón por la cual son desnudos completos, es por la claridad y fidelidad al concepto, de que el cuerpo es una prenda más, o es la prenda. Por lo tanto, la obra tiene que ser honesta y pura. Cada participante batalla contra sí mismo, sus temores, sus demonios. Es un instante crítico en que no les queda más que amarse y aferrarse a sí mismo como ser, no como cuerpo.

Todos continúan el recorrido, danzando, caminando de cabeza, moviéndose libremente, siguiendo sus emociones y la música.  Evo se adelanta y llega a una plaza donde encuentra una enorme tela de tonalidad nude extendida en todo el espacio, en la cual se posiciona en el centro de la tela y la amarra a su cintura formando una gran falda. En eso, la pieza de Rachmaninoff termina y el músico invitado Antisentido, quien también fue el compositor e intérprete de la musicalización de la obra de videomapping de Traje Humano, interpreta en vivo el Theremín, una poderosa pieza sonora experimental mientras Evo baila con su gran falda y los participantes desnudos van rodeando a la orilla de la tela.

Man Yu da la señal y dice: “Somos una sola piel, a sacudir nuestros trajines, nuestras preocupaciones, el dolor, la enfermedad, tristeza, soledad, todos nuestros miedos… ¡Nada de eso nos representa!” y los participantes desnudos sacuden energéticamente la tela como metáfora visual de una gran piel, de la colectividad universal y de la capacidad empática de sentir los trajines, las marcas, arrugas, cicatrices de las demás personas como un solo ser.

Se eligió el Theremín que, a diferencia de otros instrumentos musicales, se interpreta sin tener contacto con él: se toca sin tocarlo. Esto no quiere decir que el cuerpo no sea necesario, pero no es la mecánica del cuerpo, la materia, la masa las que entran en juego, sino la capacidad del ser humano de generar campos eléctricos la que hace posible que el theremín genere sonido y silencio. El ambiente sonoro llega al clímax durante la sacudida de la gran tela, creando una sensación casi galáctica -como señal de despertar, en representación de las referencias en diferentes creencias espirituales sobre el sonido-. Luego, en un instante, a la señal de Man Yu “vamos piel adentro para encontrarnos”, los participantes ingresan debajo de la tela desnudos, sugiriendo el abandono de la “individualidad” y la formación de “un solo ser” debajo de una “misma piel”. Todos agitan la tela desde abajo creando un efecto visual mágico en el inmenso traje humano de Evo que cubre la plaza entera.

Unos minutos después, la tela se queda completamente quieta, el Theremín deja de sonar, todo vuelve a estar en silencio y Evo, de manera dramática empieza a recoger con fuerza la tela, develando los participantes debajo de ella, ahora vestidos, que yacen en el suelo -inconscientes- de regreso a la cotidianidad y a la individualidad: vestidos y muertos mientras Man Yu dice:

Traje amor, no soy este traje

Traje fe, no soy este traje

Traje fuerza, no soy este traje

Traje vida, no soy este traje

Man Yu incita al público a gritar la frase: “No soy este traje”, y mientras la repiten insistentemente, ella cae entre los participantes como parte de la masa, de la inevitable inconciencia colectiva.

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