Man Yu pinta para comunicar. Sus inicios en el arte se dieron justamente porque no conocía las palabras para expresar tantas cosas que tenía por decir. Pero lo que Man Yu tiene que decir trasciende el plano físico. No es lo que se ve lo que ella pinta; es lo que no se ve, lo que está debajo de la piel. A pesar de ello, la figuración no escapa de ninguna de sus obras, pues en su definición de lo invisible, lo visible es el límite que hace que la obra no sea infinita.

A través de lo que Man Yu comunica en sus obras, pretende que quienes entren a sus salones expositivos no sean las mismas personas al salir. Así, mientras sus creaciones son un trabajo de arte, sus exposiciones son un trabajo social. Los mensajes, en los cuales no falta el ingrediente humanista, espiritual, esperan suscitar la introspección en el espectador contemplativo quien empieza un proceso de cambio de manera muy sutil, en algún nivel de su existencia.

El trabajo actual de Man Yu se concentra aún más en esta parte intangible, originando una nueva línea aparte del hiperrealismo con el que se reconocen sus trabajos anteriores. Sin embargo, el elemento figurativo realista que caracteriza su obra no deja de destacar. Esto y la mezcla de técnicas tradicionales con las sutiles intervenciones de elementos tangibles que Man Yu adhiere, cose, incrusta en la pintura, la ubican en el contexto del realismo contemporáneo. Además, sus mensajes, cualquiera que fuera la época en la que viviera el público, responden a una realidad del momento, pues los conceptos que Man Yu trata, en su nivel más allá del plano físico, son libres de limitaciones geográficas o temporales, siempre contemporáneos al espectador.

La inspiración de Man Yu se origina en un lugar interior, en la meditación, en un viaje en lo profundo de su tercer ojo y de sus demás chakras superiores. Así, de adentro hacia afuera, y con cierta influencia de su maestra espiritual Ching Hai y del gran artista Luis Caballero a quien no conoció en persona pero ha admirado desde siempre, plasma en su lienzo impresiones muy íntimas para ella que, pese a su pasión por la anatomía humana, se originan piel adentro.

De esta manera, se proyecta una ruta que inició en el hiperrealismo, pero apunta hacia lo abstracto como resultado de su constante y evidente transformación. Esta ruta atraviesa etapas como la actual en la que la limpieza estética, conceptos relativos al misticismo del ser humano y el fino detalle de inclusive los trazos sueltos son parte de la reconocible firma y pincel de Man Yu.

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San José, Costa Rica | Derechos reservados oct 2019 Man Yu 

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